Atrapados

12 febrero 2010

Orisson tenía cuatro años cuando voló junto con sus hermanas y su madre para visitar a su padre en Ogaden, dónde este trabajaba en un banco. Días después de que llegaran allí, la guerra de Somalia y los conflictos con la guerrilla provocaron que las líneas aéreas suspendieron sus vuelos a la zona. Los primeros coches que intentaron salir de allí saltaron por los aires, junto con los restos de sus ocupantes. Los únicos que se atrevieron a hacer ese trayecto a partir de entonces fueron los contrabandistas, que tardaban más de una semana en realizarlo.

Orisson y su familia esperaron dos años y medio a que los vuelos se reanudaran, encerrados en una ratonera en la que las escuelas estaban cerradas y los riesgos del contrabando elevaban el coste de la vida. Así fue y así sigue siendo: en todos los conflictos la vida se vuelve cara y la muerte, tan fácil, tan barata.

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