El triunfo del progreso

24 septiembre 2009

A las afueras de Gondar, los restos de la carrocería de un tractor John Deere me saludan desde la cuneta como si fueran una señal olvidada, su forma perfectamente integrada en la maleza. La modernidad ha aportado muchas novedades pero no ha podido cambiar el color de este continente, que ya no sólo es el de la tierra de sus caminos, sino también el de la herrumbre de sus vehículos. El color del óxido es también el color de África.

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